sábado, 7 de marzo de 2009

Navegando río abajo


Durante días y más días no nos atrevimos a detenernos en una población. Seguimos navegando río abajo. Ahora estábamos en pleno sur, el tiempo era cálido y estábamos muy lejos de casa. Empezaron a aparecer árboles cubiertos de musgo de Florida, que colgaba de las ramas como unas barbas grises. Era la primera vez que lo veía crecer y daba a los bosques un aspecto solemne y lúgubre. Y ahora los embaucadores se creyeron fuera de peligro y otra vez se pusieron a trabajar los pueblos.

Empezaron con una conferencia sobre la templanza, pero no sacaron lo bastante para emborracharse los dos.

Mark Twain, Las aventuras de Huckleberry Finn

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