sábado, 13 de octubre de 2007

Locas #2

Vaya si mejora este segundo tomo con respecto al primero: las aventuras de ciencia ficción, dinosaurios y superhéroes dejan paso a historias más cotidianas de pasiones, celos, cuernos y punk-rock, en las que la serie da un salto de calidad impresionante.

Los personajes ganan en profundidad y las historias se entrelazan, pero como eje narrativo permanece siempre la historia de amor-amistad entre Hopey y Maggie, desarrollada de forma magistral, con una sensibilidad que nunca cae en la ñoñería (algo muy difícil a mi juicio, que pocos narradores consiguen).

Si comentando el primer tomo decía que nadie como los hermanos Hernández había tratado mejor la personalidad femenina en un cómic, ahora me atrevería a afirmar que en Locas está el mejor retrato que se ha dado en un tebeo (que yo haya leído) de lo que llamamos “ser joven”, junto a otro monumento: Agujero Negro, de Charles Burns.

Y siguiendo con las (odiosas, lo sé) comparaciones, esas relaciones entre chicas de Locas me han recordado bastante a las de las protagonistas de Ghost World, de Daniel Clowes, y a Promethea y su amiga Stacia, en el Promethea de Alan Moore. Y mira que me gustan Moore y Clowes, pero al menos en este aspecto la ventaja es para Hernández, por haber conseguido más frescura en las relaciones entre sus personajes. O será que tengo su lectura más reciente, no sé; si comento esto es para destacar la tremenda influencia de Love & Rockets en obras posteriores.

El dibujo es tema aparte: precioso. Jaime Hernández es un auténtico maestro del blanco y negro que ha logrado un equilibrio perfecto entre clasicismo y modernidad. Ahí queda eso (de momento).


No hay comentarios: