lunes, 19 de noviembre de 2007

El Bulevar de los sueños rotos

Más de treinta y cinco años después de su aparición, se traduce al castellano este extraordinario tebeo de Kim Deitch, un clásico del underground norteamericano que aquí despliega algunos de los temas que, al parecer, son recurrentes en su obra: el alcoholismo, la paranoia (personificada en su personaje Waldo el gato), una visión amarga de la vida y el arte, y por supuesto, los primeros pasos del cine de animación, un mundo que Deitch conoce de primera mano, ya que es hijo de un conocido dibujante y animador, Gene Deitch, que trabajó para la UPA, Terrytoons, y otras compañías.

Este cómic abarca buena parte del siglo XX, siguiendo la evolución de los dibujos animados y la de algunos de sus pioneros, como Winsor McCay y su creación Gertie el dinosaurio. Si ya lo habéis leído, os sonarán estas imágenes:

A pesar de basarse en hechos reales, las intenciones de Deitch (ayudado por su hermano Simon) van mucho más allá de narrar un simple documental. Ficción y realidad se entremezclan en un dibujo detallista y nostálgico, pero a su vez cargado de intención y mala leche.

Concluyendo, que es un cómic de obligada lectura, de lo mejor que ha caído en mis manos últimamente. En cuanto a la edición, debo advertiros que La Cúpula lo ha vuelto a hacer: la página 159 debe ser la 160 y viceversa. Afortunadamente este error no influye mucho en la narración. Pero jode, eso si.


2 comentarios:

mi despertar dijo...

Muy interesante tu texto,y todo tu blog.Te felicito

Redwine dijo...

Muy agradecido. Te devolveré la visita.