Como hacía Jason en su No me dejes nunca, Nick Bertozzi convierte en personajes de su obra a algunos de los artistas que vivieron la bohemia parisina de principios del siglo XX. En concreto al entorno de Gertrude Stein, que reunió en su salón (de ahí el título) a maestros como Picasso, Braque, Apollinaire, Satie… En el cómic asistimos a la vida excéntrica del grupo, sus discusiones más mundanas y su forma apasionada de vivir el arte.
Aunque es una obra coral, destaca el protagonismo que se da a la amistad entre Braque y Picasso, dos genios de personalidades opuestas que a lo largo de la historia van dando forma a lo que será el cubismo. Y también la difícil relación entre Gertrude Stein, su hermano Leo y su amante Alice B. Toklas (en el enlace, curiosa anécdota del fudge de hashish).
Como hilo argumental de la historia, unos misteriosos asesinatos en los que está envuelto el pintor Gauguin, una javanesa de piel azul y unas botellas de absenta de propiedades extraordinarias. Esta parte, aunque es interesante y el motor de la acción, se hace demasiado confusa conforme llegamos al final, en el que definitivamente al autor se le va de las manos.
El dibujo, en formato apaisado de cuatro viñetas por página, es muy adecuado a la historia: con un aire vanguardista pero sin restar claridad, y bien ambientado en el París de la época. En cambio el color, que intenta ser algo "diferente", supongo, podría mejorarse.
Como colofón a la serie Éramos tan jóvenes (ver sección vídeos), me gustaría dedicar un recuerdo a la memoria de un pionero de la TVG y de la divulgación de la cultura más popular y freak: me refiero a Antonio "Toñito" Blanco (1964-1994), una de esas personas que me hubiera encantado conocer.
En alguna ocasión Antón Reixa definió a Siniestro Total como "la primera generación de gallegos sin complejos". Toñito Blanco perteneció también a esta generación: fue guionista, actor, director de cine y escritor, todo ello sin complejo alguno. Su temprana muerte nos privó de disfrutar de lo que hubiera sido, sin lugar a dudas, una interesantísima trayectoria, pero a pesar de ello tuvo tiempo a dejarnos una buena herencia:
Se le vio por primera vez como presentador y guionista de A Tumba Aberta, un programa dedicado al humor y la cultura popular en el que Toñito llevaba la sección de cómics. También participó en la creación del mítico Xabarín Club. En la TVE en Galicia, que sólo emitía unas horas al mediodía, participó como actor y guionista en Composteláns, una enloquecida serie sobre estudiantes en Santiago.
También publicó dos libros: Antonio Blanco, textos de varios tipos y Televisión de culto. Éste último recuerdo haberlo tenido en mi mano en alguna librería de viejo; aún no sé por qué no me lo compré, me daría de host me arrepiento mucho.
Recuerdo haber leído un artículo en El Víbora en el que recordaban, tras su muerte, cómo se había presentado una vez en la redacción de la revista en Barcelona ataviado con una chaqueta amarilla, y otras anécdotas. Y es que Toñito se recorrió todo el mundillo freak de la época: el musical, el tebeístico, y el cinematográfico. En una de las fotos que acompañan este artículo puede vérsele de marcha con Santiago Segura, entre otros.
Pero si por algo es conocido es por haber sido director, guionista y actor de A matanza caníbal dos garrulos lisérxicos(la versión original está rodada en gallego), una de las primeras experiencias de hacer cine gore en España. Es una peli de lo más divertida y cafre, que homenajea/parodia al cine de John Waters, a las producciones de Troma, a La matanza de Texas (obviamente)… rodada en video y con escaso presupuesto: parece ser que Blanco se dedicó a pedir dinero a todos sus conocidos, a cambio de "recibos" por valor de 5.000 pesetas, y así consiguió financiación; en los créditos finales se incluye una larga lista de agradecimientos (incluyendo a sus compañeros Gayoso y Superpiñeiro). Aquí os dejo los primeros siete minutos del resultado:
La película está interpretada por actores gallegos como Manquiña, Juanillo Esteban, el propio Antonio Blanco… y "estrellas invitadas" como los músicos Julián Hernández (Siniestro), César Strawberry (Def Con Dos) y Silvia Superstar (Killer Barbies). También tuve ocasión de ver la versión teatral: A matanza dos Seixas, con Manquiña y el guitarrista de Siniestro Total tocando en directo. Muy divertida también.
En fin, que considero a Antonio Blanco un auténtico héroe, muy poco valorado por desgracia. Me despido pidiendo una vez más a quien corresponda que se suban a la Red algunos de esos momentos ochenteros: Composteláns, A tumba aberta... los primeros intentos de hacer televisión de calidad en Galicia, o, como decía el poeta, "un oasis de horror en un desierto de aburrimiento".
Una pena lo del tebeo infantil en España, con la buena tradición que tenemos y no hay manera de mantener una revista periódica en el mercado (alguna queda, creo, pero no dedicada únicamente a los tebeos). En el ámbito gallego me acuerdo de Golfiño, que tras cerrar en el 99 fue resucitada por La Voz de Galicia en 2002, convirtiéndose en una gran cantera de autores hasta morir definitivamente poco después.
A nivel nacional, la última iniciativa importante fue Mister K, publicada por El Jueves, que cerró tras dos años de andadura (¿en 2006?), y que al menos ha dejado para la posteridad dos buenos álbumes: Carlitos Fax, que compré en su día, del genial Monteys, y éste Harry Pórrez de Bernardo Vergara al guión y Enriquecarlos al dibujo.
A Vergara en El Jueves lo veo bastante irregular últimamente, me gustan más sus chistes de actualidad que sus series (antes Urbano, ahora Los ilegales). Pero es bueno, y aquí demuestra que cuando quiere, puede (o al revés). No se queda en la simple parodia de los libros de Harry Potter, se trae los personajes a "nuestro terreno" con mucha gracia, y con la dificultad añadida de manejar una estructura de tres páginas autoconclusivas que a la vez son de "continuará".
Por su parte Enriquecarlos, a quien no conocía (aunque conozco a su sobrino ;) dibuja con el mejor estilo Bruguera, inspirado por Franquin y Jan. Dos inmejorables referencias que le han dotado de un excelente trazo y un buen acabado, se nota que se curra cada viñeta y eso es muy de agradecer.
Un repaso a la filosofía presocrática dirigido a los jóvenes, narrado con humor, y que además se convierta en todo un best-seller debería ser una buena noticia, pero no han faltado las críticas que acusen a Luciano De Crescenzo de vulgarizar o banalizar temas tan serios. El propio autor, ya en las primeras páginas, se pone a la defensiva frente a estas previsibles críticas ridiculizando la forma de hablar de políticos o periodistas cuando llaman "aeronave" a un simple avión (ejemplo suyo), o "desaceleración económica" a una crisis (ejemplo mío), tomando al pueblo por imbécil.
Me parece que todo depende de la forma de hacerlo: no es lo mismo acercar la música clásica a la gente como hacía el infame Luis Cobos que como hacía El Conciertazo: desde el respeto. Este libro no tergiversa las enseñanzas de los primeros filósofos, sólo las simplifica hasta donde es posible y las acompaña de un poco de humor, recreándose en las anécdotas que nos legaron los historiadores (sobre todo Diógenes Laercio), e introduciendo capítulos "de refresco" en los que adapta la filosofía a casos prácticos de su querida Nápoles.
Yo me lo he leído con gusto, me ha ayudado a entender conceptos incomprensibles como "el ser" y "el no ser" (en realidad sigo sin entenderlo), y sólo podría decir en su contra que a veces De Crescenzo deja traslucir demasiado su postura personal, sus filias y fobias. Por lo demás, el tema es apasionante: a través de la escuela de Mileto, la de Elea, los sofistas, y por supuesto, la gloriosa Atenas del siglo V a.C., asistimos al proceso por el cual los griegos se formularon hace tantos siglos las preguntas para las que hoy en día seguimos sin respuesta (o con demasiadas respuestas diferentes).
Me gusta cuando mis desordenadas lecturas se auto-organizan solas, es como una alineación de planetas. En este caso han coincidido en el tiempo dos buenos cómics de serie negra (tres, si incluimos el Arctic-Nation). Y es que éste The Fall (que significa "la caída" y también "el otoño") tiene muchos puntos en común con el ¿Por qué haces esto? de Jason, la reseña anterior.
Fijaos en el argumento: el protagonista es un joven de carácter melancólico que vive atormentado por una reciente ruptura sentimental, y por azar se ve envuelto en la investigación de un crimen. La situación se va complicando, la policía lo persigue y recibe ayuda de una chica con quien se embarca en una nueva relación.
Pues bien, este resumen sería válido para ambas obras, cuya duración y tratamiento del suspense es también similar. Sería interesante hacer una comparativa más profunda entre ellas, reflexionar sobre el modo de narrar europeo frente al americano, etc., pero me da un poco de pereza. Lo cierto es que Jason se arriesga más con su estilo tan personal, como buen europeo. Y como buen cómic yanqui, The Fall es más clásico y cinematográfico (de hecho he leído que se prepara su adaptación a la pantalla), en blanco y negro, y con un gran tempo narrativo.
Respecto a los autores, parece que Ed Brubaker es el guionista que ha hecho resurgir el género negro en los USA, pero no había leído nada suyo hasta ahora. De Jason Lutes, en cambio, su Juego de manos me gustó mucho en su momento, y Berlín, cuando esté acabada, puede convertirse en un clásico del cómic histórico. También tenemos entrevista con él en Entrecomics.
Si el No me dejes nunca de Jason me sorprendió muy gratamente, este álbum me ha convertido en admirador del autor noruego. Ambas obras tienen en común una trama de suspense al estilo Hitchcock, que consigue mantener la tensión hasta el final a pesar de su ritmo pausado (marca de la casa), y unos personajes animalizados pero muy humanos, casi siempre tristes, desbordados por los acontecimientos y que callan tanto como hablan (sus silencios son también marca de la casa).
El estilo de Jason es sencillo e inconfundible, en sus historias nada sobra ni falta y todos los hilos están bien atados. Una de las cosas que más me gustan de él es que, aunque su trabajo bebe claramente del cine y la literatura, el resultado es puro cómic y explota perfectamente los recursos del medio.
Os dejo como propina el enlace a una interesante entrevista con el autor traducida por Entrecomics.
El sapo Ogden, trepando por una habichuela mágica, llega a una especie de paraíso terrenal habitado por una adolescente (que para él es una giganta) de la que se enamora perdidamente.
Este tebeo es sin duda una rareza dentro de la producción de Robert Crumb: su cómic más largo con diferencia (150 páginas aprox.), en un inusual formato de una a cuatro viñetas por página, y a color. Y es que estamos ante los primeros pasos del maestro: la dibujó en 1963, con tan sólo 19 años, y como obsequio a la que sería su primera mujer, Dana. Tratándose de un intento (exitoso) de conquistar a una chica, no podía ser sino una historia de amor en forma de cuento de hadas. Sin embargo, hablamos de Crumb, y ya se anticipa bastante de lo que vendría después: las exuberantes y volubles mujeres, la crítica social, la autobiografía… y en cuanto al ya excelente dibujo, nos encontramos animales antropomorfos que recuerdan mucho a los de Fritz el gato (también el guión en sus primeras páginas).
Como dice la solapa del libro: "... es una fábula amorosa, alegre, divertida y magnífica salida directamente del corazón, los genitales y el cerebro de un genio de 19 años." "Y virgen", añade el propio Crumb en el prólogo. Seguro que este cómic le ayudó a dejar de serlo.
Después del tremendo éxito de Dragon Ball en todo el mundo, Akira Toriyama debió acabar algo cansado de tanta batalla interminable y músculos hipertrofiados, así que decidió cambiar de registro volviendo a historias más humorísticas, infantiles y en las que prima la sencillez, como cuando hacía Dr. Slump.
Cabo Murciélago es un pequeño pueblo en el que fantasmas, vampiros y otros seres llevan una vida apacible con sus familias sin mezclarse demasiado con los humanos. Hasta que un mal día, casi todos los adultos del pueblo contraen la temible gripe de los fantasmas, y su salvación dependerá del niño vampiro Paifuu, su amiguito fantasma José Rodríguez (si, en español en el original: a los japoneses les debe resultar difícil pronunciarlo), el pendenciero Aapon (otro pequeño vampiro) y el adulto humano Maruyama. Juntos tendrán que hacer un largo viaje hasta dar con la bruja que tiene el remedio para salvar al pueblo, y de paso aprender a convivir y respetarse entre ellos.
Sin llegar a ser tan divertida y original como Dr. Slump, tiene momentos muy simpáticos y se lee de un tirón (sólo es un tomo). Lo mejor: las relaciones entre los protagonistas y el tono de road-movie durante el viaje.
Para empezar, decir que el dibujo de Juanjo Guarnido, dentro de su estilo Disney, es impecable y se acerca a la perfección en todos los aspectos. Y los guiones de Díaz-Canales son de serie negra clásica, sin dejarse atrás ninguno de los tópicos del género. Juntos construyen historias sin fisuras, fieles a los cánones, pura artesanía. Sin embargo, el primer álbum de Blacksad me dejó bastante indiferente en su momento: en realidad no recuerdo nada de la historia, nunca fui seguidor del "estilo Disney" y no consigo que me caiga bien el protagonista.
Pero este segundo tomo mejora mucho en cuanto a guión: la trama es más oscura, y no sólo porque trate el tema del racismo (si, Blacksad es negro en todos los aspectos), sino por los oscuros secretos que guardan los personajes, vecinos de un típico pueblo americano (auténtico sabor USA: nadie diría que esto lo han hecho autores españoles publicando en Francia) que incluso me han hecho pensar por momentos en la película Chinatown (palabras mayores). De hecho, estos tebeos son tremendamente cinematográficos, y si no me equivoco se está preparando su primera adaptación al cine en Francia.
Así que con éste buen sabor de boca que me ha dejado el segundo, me animaré a leer el tercer álbum de la serie, ya os contaré.
David B. es uno de los autores más interesantes del panorama europeo, y miembro fundador de L’Association. Su obra más relevante hasta la fecha es la autobiográfica La ascensión del gran mal, que descubrí el año pasado en la biblioteca y que devoré con ansia… hasta el quinto álbum, ya que les falta justo el sexto y último. Ese frustrante coitus interruptus es la razón de que no lo haya reseñado aquí, tengo que pedir a la biblioteca que lo adquieran, o comprarme yo la colección entera, pero me da miedo que después saquen una edición "integral" con los seis tomos reunidos… en fin, no os lloro más, ya veré lo que hago.
El caso es que ahora repito con El jardín armado, tres historias (pero en un solo tomo, mejor así) coloreadas en un bitono negro-marrón, y en las que el autor despliega sus temas preferidos: el pasado histórico, escenas de batallas, ambientes oníricos, personajes al límite…
-El profeta velado es un cuento inspirado en los de las Mil y una noches, en el cual asistimos a la ascensión y caída del profeta del título, un personaje que según parece también sale en otro cómic de David B.: Los buscadores de tesoros.
-El jardín armado. A principios del siglo XV abundaban en Europa las herejías (antes de ser –casi– erradicadas por la todopoderosa iglesia católica): los iluminados Rohan con sus adamitas, y Jan Zizka con sus taboritas, acaban enfrentados en un lugar más allá del paraíso, cerca del caos primordial.
-El tambor enamorado enlaza con la historia anterior. Muerto Zizka en 1424, sus seguidores lo desollaron y fabricaron un tambor con su piel. Cuando alguien toca el tambor, el fantasma de Zizka se aparece…
Después de leerme el Recuerdos y opiniones sentí unas ganas terribles de más Crumb, así que me traje de la biblioteca este primer álbum de sus Obras Completas, en su quinta edición revisada.
Como no tengo conmigo mi edición, que debe ser la segunda de principios de los noventa, no puedo compararla, pero por lo que recuerdo (no os fiéis) cambia muchísimo. Recuerdo que ya estaban las tres primeras historias: Mis problemas con las mujeres, Recordando los 60 y La crisis de madurez del tío Bob. También la quinta, Las aventuras de George “Muermo” Muermoide. La última, No puedes tenerlas a todas, creo que también, pero puede que la haya leído en otra parte, no estoy seguro.
Con lo cual me sale que se han añadido en esta “revisión” tres historias que no estaban originalmente: la adaptación de un fragmento de La Náusea de Sartre (genial dibujo y composición), ¿Puedes plantarle cara al universo? (todo un tratado de filosofía en cinco páginas) y Las poderosas Superféminas contra los Horribles Homúnculos (una incursión al estilo Crumb en el mundo de los superhéroes). En total 23 páginas, y yo me hago dos preguntas: ¿se han añadido estas historias sin más o las han cambiado por otras? Cuando me reúna con mi edición lo comprobaré y editaré esta entrada, recordádmelo.
Y la otra pregunta: ¿qué hay que hacer entonces para tener realmente las obras completas de Crumb? ¿comprarse las dos ediciones? Jo-der con los de La Cúpula…
Actualización del 29-09-2008 (San Miguel!!): En efecto, en las primeras ediciones aparecían, en lugar de las que he mencionado, tres historias sobre aquellos antiguos bluesmen que tanto fascinan a Crumb: That's life, Jelly Roll Morton y Charlie Patton (o algo así, cito de memoria). Es verdad que no pintaban nada en un título como Mis problemas con las mujeres, y supongo que las volverán a incluir en otro tomo, pero insisto: alguien que quiera las obras completas de Crumb deberá comprarse las dos ediciones de este primer volumen. Mal, muy mal...
Ya tenía un avatar estilo Simpsons, y ahora me he hecho otro al estilo manga en esta página italiana. Probadla, cuando acabéis os dirán: Ecco, il tuo avatar!
Con estos tres videos, y a falta de un epílogo que publicaré pronto, doy por terminado mi repaso a los primeros años de vida de la TVG. Podéis ver las entradas anteriores en la sección de videos.
Como despedida, nada mejor que un poco de humor inglés; y si pienso en humor inglés, lo primero que me viene a la cabeza es George e Mildred, una serie de gran éxito sobre un singular matrimonio, que se canceló en 1980 debido al fallecimiento de la protagonista Yootha Joyce (por alcoholismo crónico, si me permitís el dato morboso).
Antes de convertirse en Mr. Bean (que también emitió la gallega), Rowan Atkinson se dedicaba a recrear la historia inglesa en la piel del malvado A Víbora Negra, y a fastidiar al pobre Baldrick…
Durante la Segunda Guerra Mundial, René regenta un café en la Francia ocupada por el que desfilan los más variopintos personajes, todos ellos empeñados en complicar al pobre René en intrigas políticas, amorosas, y sobre todo en la recuperación del valioso cuadro "A madonna caída das tetas grandes". Genial el doblaje al gallego, siempre me acuerdo del oficial inglés que decía "bus días". La serie, claro, es Alló, alló!
Por cierto, que buscando información para esta entrada me he encontrado un excelente blog dedicado a todas estas series antiguas: Las series de nuestra vida, muy recomendable.
Antes de lanzarme a leer literatura griega antigua, tenía que haber empezado por aquí: éste es un libro que abarca de forma general el nacimiento, esplendor y decadencia de la civilización griega, desde la prehistoria hasta el Imperio Bizantino, prestando especial atención, por supuesto, a su época clásica.
Sus autores, John Camp y Elizabeth Fisher, se explican con sencillez sin renunciar a ser exhaustivos, relatando todos los aspectos conocidos de la vida en la Grecia antigua y sus colonias: el ejército, la política, el arte, la religión… y acompañando el texto con multitud de fotografías, lo cual se agradece mucho, así como las también abundantes citas de autores antiguos. Como ésta, por ejemplo:
Búpalo y Atenis eran maestros de gran fama por su arte en la época del poeta Hiponax, que sin duda vivió en tiempos de la 60ª Olimpiada [540-537 a.C.]. Hiponax llamaba la atención por su poco agraciado semblante, que incitaba a los escultores a hacer broma y mostrar su retrato para divertir a sus amigos. Indignado, Hiponax los satirizaba tan cruelmente que algunos creen que llegaron a colgarse, aunque esto no puede ser cierto.
Plinio, 36. 11-12
Este lector no puede dejar de admirarse, una vez más, de la importancia crucial que han tenido estos griegos en nuestra forma de ver el mundo, y ya puede retomar a Sófocles con más confianza. Todo esto por sólo 10 euros en cualquier VIPS, un regalo.
Paco Alcázar (aquí su blog) es uno de los autores más en forma del panorama español y se merecía un libro recopilatorio como este, donde se reúne una selección de su trabajo en la última década (1997-2007), que estaba desperdigado por distintas revistas y fanzines. Sus más de 160 páginas, exquisitamente editadas por Mondadori, se dividen en tres bloques:
-Todo está perdido: el material más antiguo, tiras que empezaron siendo independientes pero a las que Alcázar supo dar coherencia y continuidad. Son geniales, de un humor negrísimo e inquietante, quizá más (todavía) que en el material posterior.
-Mecanismo blanco: páginas publicadas en El Víbora. El doctor Lázaro debe sobrevivir como pizzero para poder dedicarse a su gran pasión: la neurocirugía.
-Bolsas de basura perfumadas: aquí se recopilan diferentes historias cortas, y también alguna ilustración, que pertenecen a su etapa más actual y que fueron publicadas en muy diferentes medios, o que permanecían inéditas. Todas son interesantes (por nombrar una: Destruir es fácil, con la que más me reí) y en las más recientes se aprecia una gran mejora en el dibujo y el coloreado, siempre dentro de su inconfundible estilo.
Sólo añadir una cosa para terminar: ¡Mata a los cerdos! ¡¡Mata a los cerdos!!
El guionista Olivier Ka se autopsicoanaliza contando una escabrosa historia que tuvo lugar en su infancia y que le acompañó toda la vida. Para ello ha contado con Alfred, un gran dibujante, sin duda, pero que en esta obra abusa de los recursos gráficos: los ha debido usar todos (fotos, fotocopias, dibujo esquemático…), en ocasiones sin venir a cuento, no hay un buen equilibrio entre los momentos de dibujo “clásico” y los de dibujo “experimental”, no sé si me explico.
Pero aunque el dibujo se adecuara más a la historia, seguiría sin convencerme. Ya he dicho alguna vez que me parece muy difícil en cualquier medio ser sensible sin caer en la sensiblería, y el peligro aumenta en historias sobre la infancia, como ésta. Creo que estos autores lo intentan (ya es algo), pero sin conseguirlo.
En los años 20 del pasado siglo París era una fiesta, y por sus calles transitaban multitud de artistas, muchos de ellos anglosajones: Hemingway (este apellido es el título original de la obra), Scott Fitzgerald, Ezra Pound, James Joyce… ellos son los protagonistas de esta historia, transfigurados en perros y pájaros antropomorfos, y con otro importante cambio: no se dedican a la literatura, sino a hacer tebeos. Así, en las primeras páginas asistimos a la relación que mantienen los personajes entre sí, jugando con las personalidades reales de los artistas, reflexionando sobre el arte y las posibilidades del cómic como forma artística.
Hacia la mitad, la historia da un giro para convertirse en una trama de serie negra narrada desde distintos puntos de vista; una difícil pirueta de la que Jason sale airoso facturando un guión sobresaliente que ofrece mucho en pocas páginas, acompañándolo de un dibujo sencillo, pelín frío, y una composición repetitiva (nueve viñetas idénticas por página) que se acoplan perfectamente al texto.
Para quienes todavía no conozcan la vida y la obra (son indivisibles) de Robert Crumb, este libro puede ser un buen comienzo: resume varias entrevistas con su amigo Peter Poplaski en las que Crumb repasa su trayectoria personal y profesional: su infancia, la influencia de su hermano Charles, el éxito en los 60, su vejez… Esto en cuanto a los recuerdos; las opiniones son las que ha ido vertiendo en sus cómics acerca de los temas que le preocupan: el sexo, la muerte, el coleccionismo, la alienación a que nos somete la sociedad, cómo nos manipulan los medios, la decadencia de la música popular… opiniones que resume magistralmente en su "Letanía del odio" (pág. 386).
Además del texto, que no llega a ocupar una cuarta parte del libro, se incluye abundante documentación: fotos, carteles, ilustraciones, y por supuesto, muchas páginas de cómic (muy mal rotuladas, por desgracia) que dan una idea de la evolución del artista. Y para redondear este manual sobre Crumb (ese es su título original: The R. Crumb handbook), un CD con 16 canciones interpretadas por los diferentes grupos en los que Crumb ha tocado el banjo.
En definitiva, un viaje muy completo a la mente de uno de los grandes, un artista sincero e insobornable, que cuando tuvo la oportunidad de alcanzar un éxito masivo adaptando su trabajo a las modas y preferencias del público, optó por radicalizarse aún más (sexo, perversiones, introspección) para evitar ser absorbido por la cultura oficial. Con un par. En la actualidad ya no tiene escapatoria, y se resigna a ser un "hombre de negocios"… pero a su manera. Su próximo proyecto es una adaptación… del Génesis (¡!). Tiembla, Yahvé.
Bonita canción de Sting que explora el mito de Jekyll y Hyde, el hombre en lucha contra la bestia interior. El video que he encontrado no tiene nada que ver con la canción, parece una especie de trailer. Por curiosidad, ¿alguien sabe de qué película o videojuego se trata? Me suena a Final Fantasy o algo así.
Moon over Bourbon street
There’s a moon over Bourbon street tonight I see faces as they pass beneath the pale lamplight I’ve no choice but to follow that call The bright lights, the people, and the moon and all I pray everyday to be strong For I know what I do must be wrong Oh you’ll never see my shade or hear the sound of my feet While there’s a moon over Bourbon street It was many years ago that I became what I am I was trapped in this life like an innocent lamb Now I can never show my face at noon And you’ll only see me walking by the light of the moon The brim of my hat hides the eye of a beast I’ve the face of a sinner but the hands of a priest Oh you’ll never see my shade or hear the sound of my feet While there’s a moon over Bourbon street
She walks everyday through the streets of New Orleans She’s innocent and young from a family of means I have stood many times outside her window at night To struggle with my instinct in the pale moon light How could I be this way when I pray to God above I must love what I destroy and destroy the thing I love Oh you’ll never see my shade or hear the sound of my feet While there’s a moon over Bourbon street
Luna sobre la calle Bourbon
Hay luna sobre la calle Bourbon esta noche Veo caras pasando bajo la pálida luz del farol No tengo más opción que seguir la llamada Las luces brillantes, la gente y la luna y todo Rezo cada día para ser fuerte Pues sé que lo que hago debe estar mal Oh, tú nunca verás mi sombra, ni oirás el sonido de mis pies Mientras haya luna sobre la calle Bourbon. Hace muchos años que me convertí en lo que soy Fui atrapado en esta vida como un inocente cordero Ahora nunca puedo mostrar mi cara de día Y sólo me verás caminar bajo la luz de la luna El ala de mi sombrero oculta el ojo de una bestia Tengo la cara de un pecador, pero las manos de un sacerdote Oh, tú nunca verás mi sombra, ni oirás el sonido de mis pies Mientras haya luna sobre la calle Bourbon.
Ella atraviesa cada día las calles de Nueva Orleáns Es joven e inocente, de una buena familia Muchas noches me he parado al otro lado de su ventana En pugna con mi instinto, a la pálida luz de la luna Cómo podría ser así, cuando rezo a Dios en lo alto Debo amar lo que destruyo, y destruir lo que amo Oh, tú nunca verás mi sombra, ni oirás el sonido de mis pies Mientras haya luna sobre la calle Bourbon.
Alan Moore y Melinda Gebbie tardaron más de quince años en completar y publicar íntegramente su obra, durante los cuales tuvieron tiempo incluso a comprometerse: se casaron el año pasado (con las pintas que veis en la foto de más abajo), y su historia romántica añade morbo a un trabajo como éste, que podríamos etiquetar como "pornografía culta, elegante y de calidad".
Poco antes de la Primera Guerra Mundial, reunidas por azar en un hotel alemán, tres mujeres entablan una poderosa amistad: una joven Wendy (Peter Pan), una adulta Dorothy (El mago de Oz) y una madura Alice (Alicia en el País de las Maravillas) reinterpretan sus propias historias en mundos fantásticos (Oz, Nunca Jamás…) como una sublimación de su despertar sexual.
Como ya hizo en la Liga de los Caballeros Extraordinarios, Moore toma una época y unos personajes clásicos para darles un nuevo enfoque, siempre desde el respeto y con la intención de profundizar en cómo ese pasado reciente ha dejado huellas en nuestro presente. Demostrando su vasta erudición (de la que a veces abusa), hace constantes alusiones a la cultura de la época, empezando por los libros de los que proceden sus personajes, y pasando por toda una serie de referencias a escritores, músicos o pintores, sobre todo los pioneros en introducir el sexo en su obra (Pierre Louys, por ejemplo).
Lo mismo puede decirse del dibujo de Melinda Gebbie: mucho art decó y tonos pastel que pueden llegar a empalagar, pero que sirven de contrapunto a otras escenas más oscuras, como la de Dorothy durante el tornado (impresionante). Desconozco gran parte de las influencias pictóricas, pero sí quiero nombrar a Alphonse Mucha, de quien hace poco vi una muy buena exposición en Madrid.
Por lo demás, tanto la composición de página como la estructura de los capítulos es arriesgada e innovadora, buscando simetrías, entrelazando el tiempo y el espacio que habitan los personajes de forma magistral.
De mi último viaje al terruño me he traído el número 2 de BD Banda. Tengo poco que añadir a lo que dije en su día del primer número, ya que siguen los mismos autores con las mismas series, salvo las páginas de Miguel Porto/Víctor Rivas, que desaparecen sustituidas por las de Alberto Guitián (en mi opinión, una mejora).
Las historias de continuará van tomando forma: Vermut con su The Grunt Way me convence cada vez más, también As serpes cegas de Hernández Cava/Seguí y el Zemo de García/Rubín (sobre todo la parte gráfica en este caso). El resto se mantiene a un buen nivel: genial Monteys, interesante Jacobo Fernández, cumplidor Olivares…
Sólo puedo quejarme de la periodicidad: seis meses entre cada número es mucho tiempo, lo ideal sería una cadencia trimestral. Al menos cuatrimestral. Pero supongo que no está el mercado para esas alegrías…
Hacía tiempo que no me leía un número del Monográfico, esa revista gratuita nacida en Burgos hace ya 21 años, que recopila en sus páginas (a todo color) artículos, dibujos y cómics de la más variada procedencia, algunos ya publicados en otros medios, y casi siempre interesantes.
Está patrocinado por cientos de tiendas y locales que, ordenados por provincia, forman una guía muy útil a la hora de viajar. Yo he descubierto sitios geniales llevándome un Monográfico en la mochila.
También me he pasado por su web, que es genial. No os perdáis los 1000 enlaces freak, donde encontraréis lo más bizarro de la Red: páginas en las que vender tu alma al diablo, descubrir con qué personaje de Star Wars tienes más afinidad, o conocer al pollo Mike, que vivió más de dos años sin cabeza.
Hoy recordaremos algunas series de acción y luchadores contra el crimen. Curiosamente creo que nunca vi un episodio entero de ninguna de ellas, pero sus cabeceras en la vieja TVG se han quedado grabadas en mi memoria.
Ésta primera es la que menos he visto, no me llamaba nada, pero debo admitir que fue todo un punto haber traducido The Equalizer como O Valedor:
De esta famosa serie de mujeres policía recuerdo sobre todo al locutor de la gallega gritando el título y marcando cada sílaba: "¡Cag-ney e La-cey!"
Una típica ama de casa norteamericana acaba compartiendo las misiones de un agente del gobierno: O Espantallo e a señora King.
El libro de Scott McCloudEntender el cómic: el arte invisible (1993) supuso un hito dentro de las escasas obras teóricas sobre el medio, ordenando viejos conceptos y ofreciendo nuevas teorías sobre el arte secuencial que rebasan el ámbito del cómic para reflexionar sobre arte, imagen y comunicación visual. Y por supuesto, está narrado en forma de tebeo.
Ahora en Hacer cómics amplía esa información desde una perspectiva más práctica (sin llegar a ser un manual al uso, ni pretenderlo), dirigida al que quiera adentrarse en el difícil camino de la creación de cómics. Plantea, según su criterio, todos los problemas a los que debe enfrentarse tarde o temprano un autor, desde los más técnicos a los más "filosóficos", proponiendo soluciones a través de abundantes ejemplos, categorías, esquemas, y una nutrida bibliografía formada por 33 libros, de los cuales sólo seis (¡!) se pueden encontrar en español. Ofrece además notas a cada capítulo acompañadas de ejercicios prácticos.
Es una obra excelente, de gran valor didáctico, a la que estoy seguro que volveré muchas veces. Además está narrada de forma muy amena y puede ser disfrutada por cualquier lector, no sólo por aficionados a los tebeos. Eso sí, recomendaría leerse antes Entender el cómic.
A pesar de mi alergia al polvo, pocas cosas me gustan más que rebuscar en librerías de viejo y similares, y una de las mejores que he encontrado es Don Cecilio de Triana, un auténtico paraíso del coleccionista. Allí me encontré esta joyita, y digo joyita por el tamaño diminuto (13 x 19, formato Don Miki), pero al menos la parte de Bruce Timm y Paul Dini es un brillante de muchos quilates.
El minitomo incluye tres números de la serie regular Batman Adventures, realizadas por autores bastante competentes que imitan el estilo Timm, mas dos historias muy cortas, y como plato fuerte: el Mad Love de Dini y Timm, el tándem que creó la famosa serie animada de Batman en los noventa con ese estilo cartoon tan particular.
Se trata de una historia enloquecida que repasa los orígenes de la explosiva novia del Joker, Harley Quinn, con unos dibujos muy dinámicos de trazo exquisito y un guión rebosante de humor (geniales las fantasías de Harley de formar un hogar con su amado Joker).
Mi amigo Kazike me ha estado dejando algo de manga, y como son números sueltos voy a hacer un breve resumen conjunto de la impresión que me han causado:
-El número 1 de Naruto. La verdad es que tenía curiosidad por echarle un vistazo a este best-seller. No está mal, supongo, pero tampoco dice nada nuevo, y además las viñetas son tan pequeñas que te dejas las retinas. Ya he tenido bastante.
-Los números 3 y 4 del primer volumen de Detective Conan. Había visto algún trozo del anime por la tele y me había parecido una bobada, pero el cómic está realmente bien: son historias de detectives que beben de los clásicos de Agatha Christie o Conan Doyle, sazonadas con intriga, romance y humor. Muy divertida.
-El primer número de Monster, de Naoki Urasawa, de quien ya conocía su 20th. Century Boys. Este Urasawa sí que sabe cómo mantener enganchado al lector, es un thriller que parece tan adictivo como el 20th… y eso que no me hacen mucha gracia las historias de médicos.
-Y por supuesto, Dr. Slump, tres o cuatro de los primeros episodios. Qué bueno reencontrarse con Arale, Gatchan, la señorita Yamabuki y el resto de habitantes de Villa Pingüino, qué recuerdos. A lo mejor esperáis que cuelgue algún video de cuando echaban la serie en la gallega, que los hay, pero el mejor fragmento lo he encontrado en catalán:
Además, me he leído el primer número de Line-Magazine Manga, una revista sobre manga y cultura japonesa con entrevistas, artículos, un curso de japonés (¡muy interesante!)… y manga, claro, muchas series para todos los gustos con autores consagrados como Monkey Punch junto a otros menos conocidos (por mí, al menos) y algunos españoles. Su único pero son esas páginas patrocinadas por Telepizza… no puedes apartar la vista del logo, es muy molesto.
Y sin salir de Japón, hace poco pude asistir a una proyección de algunos cortos y mediometrajes del Dios del manga, Osamu Tezuka. Geniales, como todo lo de este maestro, y genial la posibilidad de verlos en pantalla grande, fue durante las III Xornadas de Banda Deseñada de Pontevedra. Sobre todo me impresionó su manera de experimentar, explorando estilos muy diferentes y llevándolos siempre a su terreno. Me encantan los autores que "tocan todos los palos", y Tezuka lo hace tanto (y tan bien) en manga como en animación. Os dejo con uno de sus cortos más famosos: Jumping.
Es increíble que después de más de un año de blog aún no haya aparecido por aquí el nombre de Alan Moore, elmago de Northampton, el autor de cómics más influyente de las últimas décadas… y que no tardará en volver por aquí, ya que ahora mismo acaricio impaciente el lomo de su Lost Girls. Pero de momento…
Top Ten es, junto a Promethea, mi serie favorita de la línea ABC. Empezó como una serie limitada de doce números que imitaba el esquema del clásico de la tele Canción triste de Hill street, pero cambiando policías del Nueva York de los 80 por policías de Neópolis, una ciudad futurista donde casi toda la población tiene superpoderes, o bien son personajes extraídos de la cultura popular del último siglo.
Tras un irregular aunque divertido spin-off protagonizado por Smax y la Juguetera (Smax el bárbaro), ahora nos llega ésta precuela sobre los primeros años de Neópolis: tras la Segunda Guerra Mundial, los héroes que han luchado en Europa vuelven a casa y son emplazados en la ciudad recién nacida, donde deberán buscarse la vida. Entre ellos está el joven piloto Steve Traynor, a quien ya conocíamos de la serie original.
Además de la trama principal (policíaca, claro) y una subtrama sentimental, Moore aprovecha para trasladar a su particular mundo temas como el racismo (los robots="chatarros"=negros), el abuso a menores (la "sospechosa" relación de los héroes con sus pupilos), o el crimen organizado (las vampiresas prostitutas).
Digresión: ¿por qué ya no se dice "vampiresa" ni "poetisa", como antes? La RAE a veces me mata, por no hablar de las eses que le han robado a Mississippi, que ahora es "Misisipi"… en fin, sigamos…
Aunque hay cosas que chirrían, como el recurso del periódico con la máquina del tiempo, el cómic no desentona con la serie madre, y Gene Ha sigue siendo un extraordinario dibujante, que plasma en viñetas la enorme cantidad de personajes que pueblan Neópolis: Moore es una enciclopedia de la cultura popular de todos los tiempos, y en esta historia retrofuturista nos encontramos "por la calle" a clásicos del cómic o el pulp comoPopeye, Dick Tracy, Doc Savage, el capitán Haddock… En este enlace tenéis la mayoría de referencias (en inglés), aunque creo que se les ha escapado que en la primera viñeta de la página 11 aparece "nuestro" El Coyote.
Emile Ajar no es más que uno de los seudónimos del escritor conocido como Romain Gary (que tampoco era su nombre real), el único en ganar dos veces el premio Goncourt: la primera como Gary en 1956 y la segunda como Ajar en 1975, precisamente por éste libro y sin que el jurado sospechara nada, pues Gary seguía el juego haciendo que su primo apareciera ante los medios como Ajar.
En esta novela el narrador es Momo (Mohamed), un niño huérfano que vive en un suburbio de París rodeado por una variopinta fauna de inmigrantes, yonkis, prostitutas… Momo sabe que su madre ha sido una de esas putas, y que lo dejó al cuidado de la señora Rosa, una vieja judía que tras dejar la calle sobrevive cuidando a los hijos de sus ex-compañeras.
Pese a su corta edad, Momo sabe ya mucho de la vida, y nos cuenta su historia entre el desengaño y la ironía. Ese es el gran acierto del libro: la naturalidad con la que Momo se enfrenta a su difícil entorno, y también la ternura de su relación con la señora Rosa. Dos grandes personajes acompañados de unos secundarios muy bien construidos: el médico, el boxeador travesti, o el viejo barrendero que lee a Victor Hugo (Momo dice que algún día él también escribirá Los Miserables, y de hecho lo está haciendo, narrando la historia de los miserables del siglo XX).
Volviendo al autor, su biografía incluye una turbulenta relación con la actriz Jean Seberg. Ambos pusieron fin a sus vidas trágicamente, y aunque no venga a cuento, me apetece despedirme con una foto de la bellísima Seberg.
El señor Jean es un escritor treintañero que se enfrenta a la vida adulta, con sus alegrías y sinsabores, sus amigos y sus novias… en este primer álbum nos encontramos varias historias cortas que presentan al personaje y sus circunstancias. De los siguientes me leí hace años su cuarta entrega, Vivamos felices sin parecerlo, una historia larga mucho más ambiciosa.
Los tebeos del Señor Jean, de Dupuy y Berberian, pertenecen a ese tipo de cómic francés que me deja indiferente, a pesar de que suelen ser obras técnicamente impecables. No me "llegan". Ya me pasó con Larcenet, y en cambio sí disfruto con Trondheim, de estilo similar. Por supuesto, hablo de las pocas obras que he leído de estos autores; espero que puedan sorprenderme en el futuro, pero de momento los encuentro demasiado predecibles, y me aburren. Quizá por su humor (¿demasiado?) amable, o por la manera de enfocar sus historias costumbristas, que en ocasiones rozan lo pedante, y en otras lo ñoño…
Igual me estoy pasando, lo cierto es que son álbumes de calidad que no dejan mal sabor de boca, pero sí un "¿esto es todo?" que para mí los hace olvidables.
Jesús trabaja gestionando los recursos humanos de una empresa papelera, hasta que un día lo despiden por no dar el perfil que él mismo había contribuido a crear. El despido hace que se replantee su vida, y ayudado por un bigote postizo que le da el poder de cambiar su percepción del mundo, se embarca en una búsqueda de sí mismo que le llevará a vivir las más pintorescas peripecias.
Además de criticar nuestra sociedad "socialdemócrata" (fue publicada en 1995), esta novela de Juan José Millás explora la visión que tenemos de nosotros mismos y la que enseñamos a los demás, así como las traiciones que vamos cometiendo contra nuestro "niño interior", con el que el protagonista consigue reconciliarse a medida que se va despojando de sus máscaras "adultas".
Es una novela corta que debería leerse del tirón, o casi. Yo no lo hice, y tal vez por eso no conseguí meterme del todo en la historia. Pero sí disfruté de su particular sentido del humor, y me quedo con ganas de leer más Millás.